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| Fotos de autos: Peugeot 308 (motor diesel) |
Crecen las ventas de autos usados
Los vendedores indican que los modelos de vehículos
del año 1990 en adelante tienen mayores posibilidades de financiación.
“Se espera que las ventas sigan aumentando a medida que se acerque fin
de año”, dijeron.
El parque automotor de la ciudad se ha multiplicado de
manera increíble en los últimos años, y esto se debe a dos motivos: uno
es la adquisición de motos y el otro de autos nuevos y usados.
En particular, los autos usados han ido ganando terreno en la
“Cuna de Poetas y Cantores”, a tal punto que pese a la inflación notoria
en el rubro, los concesionarios trabajan muy bien y constantemente se
encuentran renovando el stock.
En este sentido, en un recorrido por las mismas se pudo saber que
“en comparación con el año anterior, el incremento fue de un 22%, y se
espera que las ventas sigan incrementándose a medida que se acerque el
fin de año”.
Esta situación se ve reflejada en la cantidad de puntos de ventas
que se instalaron en los últimos años en la ciudad, ya las mismas
advierten que el negocio es rentable, “porque de lo contrario nos
dedicaríamos a otra cosa”, sostuvo un empleado de una conocida
concesionaria de la avenida Quintana.
Buscan mejores precios
En las tres concesionarias que se dedican a la comercialización de
autos usados, sus representantes coincidieron en que “la persona
interesada en comprarse un auto usado llega al local con la idea de
encontrar el mejor precio. Hoy, los clientes no tienen en cuenta marca
ni modelo, más bien se inclinan por un vehículo accesible a sus
posibilidades”.
Sin embargo, se pudo saber que las unidades que se están vendiendo
pertenecen a modelos del año ’90 en adelante. “Los modelos del año 1990
en adelante tienen mayores posibilidades de financiación. Entonces, la
persona que viene a comprar también tiene en cuenta eso”, agregó el
vendedor.
Esto abre mayores posibilidades a los empresarios para impulsar
nuevas tendencias de comercialización, ya sea créditos a largo plazo o
préstamos.
Finalmente, empresarios expresaron que “el mercado de La Banda
está teniendo una demanda activa de ventas. Esto nos insta a mejorar los
servicios y las unidades de comercialización, más precisamente los
automóviles, que son los que más se comercializan”.
La referencia del valor de un vehículo usado en la Argentina por lo general la brinda la revista Info Auto. Las concesionarias de autos siempre consultan los precios que publica la revista o bien los listados de A.C.A.R.A que es la Asociación de Consecionarios Automotor de la República Argentina.
Por lo general el mercado del usado, fuera de la red de concesionarias, cotiza un valor superior a los publicados por InfoAuto o ACARA, en el caso de la Capital Federal el precio de venta de un usado directo al público o de Dueño Vende por así decirlo, es de u$s 500 por encima de los listados y en las ciudades del interior del país cuestan algo más, incluso hasta u$s 1000 por encima de éstos valores.
Por lo general el mercado del usado, fuera de la red de concesionarias, cotiza un valor superior a los publicados por InfoAuto o ACARA, en el caso de la Capital Federal el precio de venta de un usado directo al público o de Dueño Vende por así decirlo, es de u$s 500 por encima de los listados y en las ciudades del interior del país cuestan algo más, incluso hasta u$s 1000 por encima de éstos valores.
Además de los precios de la revista InfoAuto que se compra en cualquier kiosco, existen cotizadores On-Line que nos permiten cotizar el coche usado y también sitios webs específicos para la compra y venta del automotor que son sin dudas una muy buena referencia de precios.
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| Marcas de autos |
ES EL CUARTO MAYOR MERCADO AUTOMOVILISTICO DEL MUNDO, POR DETRAS DE CHINA, EE.UU. Y JAPON
Brasil y los autos más caros del mundo
Brasil y los autos más caros del mundo
Dilma Rousseff decidió mantener la exención del Impuesto sobre Productos
Industrializados para vehículos nuevos como un estímulo al consumo; Los
autos brasileños ocupan el primer puesto en cuanto a precio y ganancia
de los fabricantes.
Brasil es el cuarto mayor mercado automovilístico en el mundo: lo
superan China, Estados Unidos y Japón. La producción rompe una marca
tras otra, y ahora mismo la presidenta Dilma Rousseff decidió mantener,
por dos meses más, la exención del Impuesto sobre Productos
Industrializados para vehículos nuevos.
Esa medida, que hizo bajar los precios y aumentar las ventas, es parte de la política de estímulo al consumo interno determinado por el gobierno, cuyo objetivo es impedir un enfriamiento más acentuado de la economía. Las proyecciones iniciales indican que en agosto se vendieron 400 mil vehículos y fueron producidos 330 mil. La producción estimada para este año roza la marca de los tres millones 400 mil.
En medio de ese aluvión de números, uno salta a la vista: si es el cuarto mayor mercado mundial, los vehículos brasileños ocupan el primer puesto cuando se trata de precios y de las ganancias de los fabricantes. Un mismo automóvil puede costar en Brasil hasta 106 por ciento más que en Francia, 76 por ciento más que en Estados Unidos, 70 por ciento más que en Japón y 29 por ciento más que en Argentina.
En general la culpa sobre el altísimo precio que un brasileño paga por un automóvil es imputado a la carga tributaria, efectivamente muy elevada, la más elevada en comparación con Argentina, Francia, Estados Unidos y Japón, y el doble de la media mundial.
Pero ahora surgen datos, en un estudio que la consultora IHS Automotive realizó en esos cinco países, indicando que en Brasil los márgenes de ganancia de los fabricantes son, con creces, los más elevados. Aquí, 10 por ciento de un vehículo son pura ganancia. En Estados Unidos, un tres por ciento. La media mundial es de cinco por ciento.
Aunque el mercado brasileño cuente con protección para la industria local (los importados tienen una tasa fiscal mucho mayor que los nacionales) y haya una fuerte concentración de ventas en cuatro grandes marcas –Volkswagen, Ford, Fiat y General Motors–, lo que ya aseguraría amplia ventaja para esos fabricantes, los márgenes de beneficios son más suculentos que en cualquier otra parte, gracias a los precios puestos en práctica.
Esa medida, que hizo bajar los precios y aumentar las ventas, es parte de la política de estímulo al consumo interno determinado por el gobierno, cuyo objetivo es impedir un enfriamiento más acentuado de la economía. Las proyecciones iniciales indican que en agosto se vendieron 400 mil vehículos y fueron producidos 330 mil. La producción estimada para este año roza la marca de los tres millones 400 mil.
En medio de ese aluvión de números, uno salta a la vista: si es el cuarto mayor mercado mundial, los vehículos brasileños ocupan el primer puesto cuando se trata de precios y de las ganancias de los fabricantes. Un mismo automóvil puede costar en Brasil hasta 106 por ciento más que en Francia, 76 por ciento más que en Estados Unidos, 70 por ciento más que en Japón y 29 por ciento más que en Argentina.
En general la culpa sobre el altísimo precio que un brasileño paga por un automóvil es imputado a la carga tributaria, efectivamente muy elevada, la más elevada en comparación con Argentina, Francia, Estados Unidos y Japón, y el doble de la media mundial.
Pero ahora surgen datos, en un estudio que la consultora IHS Automotive realizó en esos cinco países, indicando que en Brasil los márgenes de ganancia de los fabricantes son, con creces, los más elevados. Aquí, 10 por ciento de un vehículo son pura ganancia. En Estados Unidos, un tres por ciento. La media mundial es de cinco por ciento.
Aunque el mercado brasileño cuente con protección para la industria local (los importados tienen una tasa fiscal mucho mayor que los nacionales) y haya una fuerte concentración de ventas en cuatro grandes marcas –Volkswagen, Ford, Fiat y General Motors–, lo que ya aseguraría amplia ventaja para esos fabricantes, los márgenes de beneficios son más suculentos que en cualquier otra parte, gracias a los precios puestos en práctica.
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| Fotos de chicas tuning |
En la media mundial, un 30% de los mercados internos son controlados por las marcas que
concentran, regionalmente y caso a caso, mayor poder de ventas. En
Brasil, esas cuatro concentran nada menos que 81 por ciento del mercado.
Estimulados por la reducción de parte de la carga fiscal, los brasileños compran autos nuevos a crédito, pagando hasta en 60 meses. Con esa fuerte demanda, ninguno de los fabricantes que controla el mercado tiene interés alguno en bajar sus márgenes de beneficio, es decir, bajar aún más los precios.
Si se descuenta la pesada carga fiscal, o sea, poniéndola en el mismo nivel de los otros cuatro países que el informe compara, el precio final del vehículo en Brasil sigue siendo considerablemente más alto. Si se considera que un obrero de Estados Unidos o de Japón o de Francia gana bastante más que su colega brasileño, el cuadro cierra de manera inequívoca: es en la ganancia de la industria que reside la diferencia.
Hay, desde luego, otros aspectos que componen el precio final de un automóvil vendido en Brasil y del mismo modelo en Argentina, Francia, Japón o Estados Unidos.
En Estados Unidos, el costo de producción de un automóvil (materia prima, mano de obra, logística, publicidad) significa 88 por ciento del precio final. La media mundial indica que ese costo es de 79 por ciento.
En Brasil, sólo 58 por ciento. O sea: cuesta mucho menos producir en Brasil el mismo vehículo producido en Estados Unidos, aunque el precio aquí sea mucho mayor.
En el caso de los importados, el cuadro se hace aún más grave. Un modelo básico del Jeep Cherokee, por ejemplo, sale al comprador por 89.500 dólares en Brasil. En Miami, ese dinero sería suficiente para comprar tres (a 28 mil dólares cada uno) y todavía guardar dinero para combustible de todo un año.
Un Honda del modelo Fit cuesta, para un brasileño, 106 por ciento más que para un comprador francés (donde el auto se llama Jazz). Un utilitario Nissan Frontier vale, en Brasil, 91 por ciento más que en Estados Unidos. Si ambos compradores pagasen el mismo impuesto, aun así al brasileño ese coche le costaría alrededor de 31 por ciento más.
Estudios indican que mientras no exista una verdadera disputa por el mercado interno, y mientras cuatro fabricantes sigan concentrando 81 por ciento del volumen comercializado
Fuente:
Estimulados por la reducción de parte de la carga fiscal, los brasileños compran autos nuevos a crédito, pagando hasta en 60 meses. Con esa fuerte demanda, ninguno de los fabricantes que controla el mercado tiene interés alguno en bajar sus márgenes de beneficio, es decir, bajar aún más los precios.
Si se descuenta la pesada carga fiscal, o sea, poniéndola en el mismo nivel de los otros cuatro países que el informe compara, el precio final del vehículo en Brasil sigue siendo considerablemente más alto. Si se considera que un obrero de Estados Unidos o de Japón o de Francia gana bastante más que su colega brasileño, el cuadro cierra de manera inequívoca: es en la ganancia de la industria que reside la diferencia.
Hay, desde luego, otros aspectos que componen el precio final de un automóvil vendido en Brasil y del mismo modelo en Argentina, Francia, Japón o Estados Unidos.
En Estados Unidos, el costo de producción de un automóvil (materia prima, mano de obra, logística, publicidad) significa 88 por ciento del precio final. La media mundial indica que ese costo es de 79 por ciento.
En Brasil, sólo 58 por ciento. O sea: cuesta mucho menos producir en Brasil el mismo vehículo producido en Estados Unidos, aunque el precio aquí sea mucho mayor.
En el caso de los importados, el cuadro se hace aún más grave. Un modelo básico del Jeep Cherokee, por ejemplo, sale al comprador por 89.500 dólares en Brasil. En Miami, ese dinero sería suficiente para comprar tres (a 28 mil dólares cada uno) y todavía guardar dinero para combustible de todo un año.
Un Honda del modelo Fit cuesta, para un brasileño, 106 por ciento más que para un comprador francés (donde el auto se llama Jazz). Un utilitario Nissan Frontier vale, en Brasil, 91 por ciento más que en Estados Unidos. Si ambos compradores pagasen el mismo impuesto, aun así al brasileño ese coche le costaría alrededor de 31 por ciento más.
Estudios indican que mientras no exista una verdadera disputa por el mercado interno, y mientras cuatro fabricantes sigan concentrando 81 por ciento del volumen comercializado
Fuente:
http://www.lavoz901.com.ar/
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